No podemos controlar el sistema eléctrico, pero sí podemos decidir cuánta energía necesitamos comprar a la red.
Un día España sufrió un apagón.
Millones de personas y empresas se quedaron sin electricidad y, una vez más, quedó demostrado algo que normalmente olvidamos: dependemos completamente de la red eléctrica.
Podemos discutir sobre los precios, las compañías, los mercados eléctricos o los costes del sistema.
Pero existe una pregunta mucho más útil:
Hoy existen varias posibilidades. Y no todas pasan por instalar placas solares en el tejado.
El primer paso no es instalar placas.
El primer paso es saber cómo consumimos la energía.
Cuánta electricidad utilizamos, a qué horas la utilizamos, qué potencia tenemos contratada y cuánto estamos pagando.
Muchas veces se puede ahorrar simplemente gestionando mejor el consumo y contratando correctamente.
Cuando tiene sentido, las placas solares permiten producir una parte de la electricidad que necesitamos.
En lugar de comprar toda la energía a la red, una parte la producimos nosotros mismos.
Cada kilovatio hora que producimos y consumimos directamente es un kilovatio hora que no necesitamos comprar a la red.
Pero no todo el mundo tiene una vivienda unifamiliar, un tejado adecuado o las mismas necesidades.
Y aquí aparecen otras soluciones.
¿Qué ocurre si vivo en un piso y no tengo un tejado propio donde instalar placas?
Que no significa que no pueda participar en la generación renovable.
Un edificio, una comunidad de vecinos o incluso varios consumidores pueden estudiar soluciones de generación compartida.
En lugar de que cada persona tenga que instalar sus propias placas, se puede aprovechar una instalación común y repartir su generación entre varios consumidores, cuando las condiciones técnicas y regulatorias lo permiten.
Las placas solares producen principalmente durante las horas de sol.
Pero nosotros también consumimos electricidad cuando ya no hay sol.
Aquí entra la batería.
Una batería permite almacenar parte de la energía producida para utilizarla posteriormente.
Cuanto más podamos aprovechar nuestra propia energía, menor será nuestra necesidad de comprar electricidad a la red.
La red eléctrica seguirá siendo necesaria.
Habrá días con poca producción solar, momentos de mayor consumo y situaciones en las que necesitaremos electricidad de la red.
El objetivo no es vivir aislados.
Y para conseguirlo disponemos de varias herramientas:
Conocer nuestro consumo y pagar por la energía de la forma más eficiente posible.
Generar nuestra propia energía cuando una instalación solar tiene sentido.
Aprovechar soluciones de generación compartida cuando no podemos producir individualmente.
Guardar parte de la energía producida para utilizarla cuando realmente la necesitamos.
Durante años nos hemos preguntado:
“¿Cuánto va a costar la electricidad?”
Quizá la pregunta que deberíamos hacernos ahora sea:
“¿Cuánta electricidad necesito comprar a la red?”
Cuanto menos necesitemos comprar, menos nos afectarán sus precios y menos dependientes seremos del sistema.
No podemos decidir cómo funciona todo el sistema eléctrico. Pero sí podemos decidir cuánto dependemos de él.
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Gestionar energía no es lo mismo que venderla.