Porque en el precio indexado siempre hay una variable que puede hacer subir la luz.
Una guerra, una crisis internacional, el precio del gas, una pandemia, problemas de suministro… siempre puede aparecer una nueva razón para que el mercado suba.
Y ninguna de esas variables la controla el cliente.
No significa que siempre vaya a ser más barato que el indexado. Significa algo más importante:
Sé qué precio voy a pagar y puedo prever cuánto me costará la energía y cuánto tengo que repercutir en mi producto para pagar la luz.
Para una empresa, tener un coste conocido puede ser mucho más importante que apostar cada mes por lo que hará el mercado.