Explicado de forma sencilla, el mercado eléctrico funciona así:
Aunque una central haya ofrecido electricidad a un precio muy bajo, el precio del mercado puede quedar determinado por una oferta más cara que haya sido necesaria para cubrir toda la demanda.
En términos sencillos: las ofertas entran de la más barata a la más cara, y la última necesaria marca el precio del mercado para ese periodo.
Imaginemos que necesitamos 100 unidades de electricidad:
Necesitamos las tres ofertas para llegar a las 100 unidades.
Por tanto, 70 €/MWh es el precio que marca el mercado en este ejemplo.
Porque cuando hablamos del precio de la luz no basta con mirar cuánto cuesta producir cada kWh.
Hay que entender cómo se forma el precio del mercado y cómo se traslada después a cada contrato y a cada factura.
Por eso una tarifa de luz no debería analizarse únicamente mirando el precio anunciado del kWh.
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