No nos limitamos a mirar cuánto paga en su factura. Analizamos cómo consume la energía.
El análisis gratuito parte de algo muy sencillo: tomamos su historial de consumo y estudiamos cuándo consume, cuánto consume y en qué periodos horarios concentra su consumo.
Porque una tarifa que puede parecer barata para un cliente puede no serlo para otro.
Una pequeña panificadora tenía contratada una tarifa 2.0. Al analizar su historial descubrimos que más del 52% de todo su consumo anual se producía en el periodo P3.
Este dato cambia completamente la forma de buscar una tarifa.
En lugar de buscar simplemente el precio más bajo, buscamos una oferta que se adapte a su forma de consumir: un precio más bajo precisamente en el periodo donde concentra la mayor parte de su consumo.
| Periodo | Consumo anual (kWh) | Precio energía | Importe anual |
|---|---|---|---|
| P1 | 2.355 | 0,170 €/kWh | 400,35 € |
| P2 | 1.698 | 0,100 €/kWh | 169,80 € |
| P3 | 4.440 | 0,080 €/kWh | 355,20 € |
| TOTAL | 8.493 | 925,35 € |
Los datos muestran claramente por qué no tiene sentido buscar simplemente «la tarifa más barata».
La panificadora consume 4.440 kWh en P3, más de la mitad de todo su consumo anual. Por eso, en este caso concreto, tiene mucho más sentido conseguir un precio especialmente bajo en P3, aunque los precios de P1 y P2 sean algo más elevados.
El resultado es una tarifa adaptada a su forma real de consumir: el precio más bajo se aplica precisamente al periodo en el que concentra la mayor parte de su consumo.
Sirve para descubrir qué está pagando y si la estructura de su contrato encaja con su manera real de consumir.
Por eso no creemos en buscar simplemente «la tarifa más barata».
Creemos en buscar la tarifa adecuada para cada perfil de consumo.
Y para saber cuál es la adecuada, primero hay que analizar sus datos.