Un monitor energético le muestra lo que consume. Un asesor energético convierte esa información en ahorro y la utiliza para defender sus derechos cuando la factura no es correcta.
Imagine una empresa que recibe una factura elevada todos los meses, pero desconoce cuándo consume realmente la electricidad.
Tras instalar un contador para monitorizar el consumo, el análisis revela un dato muy interesante: el 50 % de toda la energía se consume en el periodo P6, el horario en el que el precio de la electricidad suele ser más bajo.
Este dato cambia por completo la forma de estudiar el contrato eléctrico.
Al conocer con precisión cómo se distribuye el consumo entre los distintos periodos horarios, es posible diseñar una oferta energética adaptada a la realidad de esa empresa y no una tarifa estándar.
En lugar de contratar una oferta genérica, se negocia una solución personalizada teniendo en cuenta los hábitos reales de consumo. El resultado puede ser un ahorro importante sin necesidad de reducir la producción ni modificar la forma de trabajar.
Lo que no se mide, no se puede optimizar. Y lo que se conoce, se puede negociar.
Mirar únicamente el precio del kWh que aparece en una oferta no es suficiente.
Hay que analizar:
cuándo consume + cuánto consume + en qué periodo consume + qué potencia tiene contratada y con estos datos se encuentra la mejor tarifa para el cliente.
Una empresa decidió ampliar su potencia contratada de 100 kW a 125 kW para poder alimentar una nueva línea de producción.
La comercializadora realizó el cambio administrativo y, desde ese momento, la empresa comenzó a pagar todos los meses por 125 kW de potencia contratada.
Sin embargo, al instalar un contador de monitorización y analizar los datos, se descubrió que la instalación nunca superaba los 100 kW.
¿Por qué?
Porque la ampliación de potencia no se había hecho efectiva en la instalación o existía una limitación que impedía disponer realmente de los 125 kW contratados.
Gracias a la monitorización fue posible detectar la incidencia y corregirla.
Sin esa información, la empresa habría seguido pagando durante meses por una potencia que, en la práctica, no estaba recibiendo.
Este es un buen ejemplo de por qué un contador de monitorización no solo sirve para ahorrar energía. También permite comprobar que el suministro contratado se corresponde con el servicio que realmente recibe el cliente.
Un caso real que demuestra el valor de monitorizar el consumo
Justo después de instalar el monitor energético llegó una factura con una lectura estimada que reflejaba 5.000 kWh de más. Gracias a los datos registrados por el sistema pudimos demostrar que el consumo real había sido de 20.000 kWh, y no de 25.000 kWh como figuraba en la factura.
El resultado fue que, en tan solo 15 días, la compañía abonó el importe cobrado de más .
Pero el monitor ofrece una ventaja adicional muy importante: usted no tiene que preocuparse por reclamaciones ni trámites administrativos . La empresa que instala el sistema se encarga de gestionar todo el proceso, tanto con la distribuidora como con la comercializadora, aportando la documentación necesaria y realizando todas las gestiones hasta su resolución.
Usted solo controla su consumo y ahorra. Del resto nos ocupamos nosotros.
No pague una factura sin entender qué está pagando. Una revisión profesional lleva años de ahorro.
No comparamos facturas.
Analizamos cómo consume la energía para encontrar la solución que mejor se adapta a las necesidades de su empresa.
```No hay ningún problema.
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