Muchas empresas creen que, una vez firmado el contrato de electricidad, ya no hay nada más que hacer hasta que llegue el momento de renovarlo. La realidad es muy diferente.
El mercado eléctrico cambia continuamente. Aparecen nuevas tarifas, bajan los precios, cambian las condiciones y las comercializadoras adaptan sus ofertas. Si nadie revisa el contrato, es muy probable que la empresa acabe pagando mucho más de lo necesario.
Lo preocupante es que este sobrecoste suele pasar desapercibido. Cada mes llega la factura, se paga y nadie analiza si el precio sigue siendo competitivo.
Esta misma semana hemos revisado el contrato de un pequeño supermercado que llevaba más de tres años sin que nadie analizara sus facturas.
El resultado fue sorprendente: estaba pagando 0,24 €/kWh, un precio muy por encima del valor de mercado actual. Durante todo ese tiempo había estado asumiendo un sobrecoste importante simplemente porque nadie había revisado el contrato.
No se trataba de un mayor consumo ni de un error en la instalación. El problema era que el contrato había quedado desactualizado y seguía aplicando unas condiciones claramente desfavorables.
Cada semana encontramos empresas que llevan años pagando más de lo necesario simplemente porque nadie ha revisado su contrato. La mayoría desconocen que una revisión puede suponer un ahorro inmediato sin cambiar sus hábitos de consumo.
Cuando una empresa deja pasar los años sin revisar su suministro eléctrico, pueden aparecer situaciones como:
La mayoría de estos problemas no se detectan a simple vista. Solo aparecen cuando un profesional analiza la factura y compara el contrato con las opciones disponibles en ese momento.
Muchas empresas creen que revisar el contrato implica cambiar de comercializadora. No es así.
El objetivo de una revisión profesional es comprobar si el contrato sigue siendo adecuado para el consumo real de la empresa y si existe una alternativa que permita reducir costes.
En ocasiones basta con modificar la tarifa, ajustar la potencia contratada o renegociar las condiciones. En otras, el ahorro pasa por cambiar de comercializadora. Cada caso es diferente.
Muchas empresas dedican tiempo a negociar con proveedores para ahorrar unos cientos de euros al año, pero dejan sin revisar uno de sus mayores gastos fijos: la electricidad.
Una revisión periódica del contrato puede evitar que la empresa siga pagando durante años un precio que ya no tiene ninguna justificación.
Porque en el mercado eléctrico, lo más caro no suele ser contratar mal una vez; lo realmente caro es no volver a revisar el contrato.
No comparamos facturas. Analizamos cómo consume la energía para encontrar la solución que mejor se adapta a las necesidades de su empresa.
No hay ningún problema.
Si prefieres no adjuntarla, solo tienes que facilitarnos tu correo electrónico y el número CUPS de tu suministro. Con esos datos podremos realizar igualmente el estudio y te lo enviaremos de forma totalmente gratuita.
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